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La odontología estética:
Los rellenos blancos
Hasta hace diez años, los dentistas generalmente sólo colocaban rellenos blancos en los dientes delanteros. Los dentistas pensaron entonces que los dientes posteriores no necesitaban rellenos blancos porque la estética de estos dientes no fue un asunto tan importante. Además, las materias disponibles para estos rellenos blancos no fueron suficientemente fuertes para colocarlos en los dientes posteriores donde la mayoría de la acción de masticar sucede. Si un dentista fue lo suficiente valiente y puso rellenos blancos en los dientes posteriores, generalmente estos acababan fracturandose en un espacio de tiempo muy corto, lo cual avergonzaba al dentista y causaba al paciente ser muy infeliz. Además de las fracturas, los dientes inevitablemente acabaron siendo muy sensibles a las temperaturas extremas a causa de un cerrado inadecuado alrededor de las orillas del relleno. Esto significó su eliminación y reemplazo con un relleno más tradicional y seguro, la amalgama de plata.
Estos problemas fueron inaceptables para los pacientes, quienes no se quedaron satisfechos con rellenos negros feos que mostraron cada vez que sonrieron. Luego, un movimiento de investigadores se comenzó, el cual reclamaba que los rellenos de amalgama perdían mercurio tóxico. Afortunadamente, una revolución en la odontología estética estaba por llegar.
Los fabricantes empezaron a procurar el desarrollo de un relleno blanco hecho de una materia que sería tan fuerte como la amalgama y que podría ser utilizada en los dientes posteriores. A mediados del década de los años 90, rellenos blancos hechas de materias que sí servían para los dientes posteriores empezaron ha inundir el mercado. Estas materias nuevas no son sólo lo suficientemente fuertes, sino que también la sensibilidad asociada con estos rellenos ha casi desaparecido por completo.
Todavía no se recomienda utilizar las materias blancas en las muelas posteriores si los rellenos son demasiado grandes. En estos casos, quizás quiera tener un relleno blanco fabricado en el laboratorio. Estos rellenos generalmente se fabrican de plástico tratado o de porcelana y se conocen como "incrustaciones de porcelana." Este proceso requeriría hacer un molde del diente, y luego la incrustación se juntaría al diente de modo especial para se que le quede puesta perfectamente. Estas incrustaciones sólo se requieren en casos especiales. Ahora, se pueden hacer la mayoría de los rellenos blancos en una sola visita. Por supuesto, su dentista le explicará todas las alternativas diferentes y cuál sería la mejor para usted.
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